jueves, 31 de diciembre de 2015

Lo mejor del 2015

Otro año, otro desafío de Goodreads alcanzado con éxito:

2015 Reading Challenge

2015 Reading Challenge
Maru has completed her goal of reading 80 books in 2015!
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El plan era leer 80 libros y llegué a los 82 (lo que, según Goodreads, da un total de 20.053 páginas, que es una locura). Avancé con muchas de las lecturas que estaba esperando desde el año pasado: algunas cumplieron con sus promesas de grandes aventuras y personajes fascinantes, y otras me dejaron con gusto a poco. 
Y, revisando los 82 libros, descubro que hubo seis libros que alcanzaron la exigente puntuación de cinco estrellas totales. Estos son, sin orden de importancia, los mejores libros de este año:

1) Boy: Tales of childhood y Going solo, de Roald Dahl.
Si alguien alguna vez leyó algo de Dahl sabrá sin problemas por qué estos libros tiene cinco estrellas cada uno. Boy (cuya reseña está por acá) es un relato hermoso de su infancia, cargado del estilo crudo y lleno de humor de Dahl, y Going solo continúa en el mismo tono, logrando transformar su vida en una gran aventura literaria.

2) Persépolis (#1-4), de Marjane Satrapi.
Esta espectacular novela gráfica traslada a Irán a través de los ojos de una niña, luego adolescente, y presenta con agudeza los conflictos políticos y sociales del país. Es, en mi opinión, una saga tan relevante y reveladora como Maus.

3) Algo que domina el mundo, de Franco Vaccarini.
Qué gran sorpresa fue este libro: un relato acertado y profundo (pero muy sencillo a la vez) sobre la adolescencia y sus vueltas, que me dejó encantada y con ganas de cruzarme con más lecturas argentinas como esta. Acá está la reseña completa.

4) Station eleven, de Emily St John Mandel.
Una novela rara, que aparentemente no tuvo mucha trascendencia, pero que juega con las historias corales, con una propuesta apocalíptica muy atípica y que, en medio de todo eso, teje con simpleza un abanico de personajes complejos.

5) El hombre ilustrado, de Ray Bradbury.
Tenía grandes expectativas para este libro y cumplió con todas. Cada cuento es un mundo en sí mismo y en todos la ciencia ficción funciona como escenario para el drama humano de turno. Espectacular.


Extra: Una serie de eventos desafortunados, de Lemony Snicket.
Siempre hay un extra, mis listas jamás están completas. Este año leí los libros 5 a 13 de esta saga, que ya había empezado en 2013. Son muchos libros y es mucho lo que tengo para decir, pero, en principio, menciono que es una maquinaria literaria perfecta y que presenta todos los tópicos que me vuelven loca: niños protagonistas inteligentes, un universo extraño, imágenes góticas, un narrador-personaje misterioso y un juego literario de palabras y recursos que deslumbra. Acá hay un primer post analizando algunas de todas estas cosas.



Adiós, 2015, ojalá que el 2016 traiga más libros merecedores de cinco estrellas y, sobre todo, historias y personajes que sigan abriendo los horizontes.


lunes, 28 de diciembre de 2015

Una serie de eventos desafortunados: el mundo

Después de mucho tiempo, terminé de leer Una serie de eventos desafortunados.

Completa. Los trece libros. Los ciento setenta capítulos. Y la única forma en la que sé cómo hacer duelo es a través de más palabras.

Es una saga brillante, voy a empezar por ahí. Los temas que elige, la construcción de los personajes, la figura del narrador, la originalidad. Todo. Esto pone en jaque mi objetividad, así que eso queda admitido. Con estas cuestiones fuera del medio, me interesa detallar los aspectos que, en mi opinión, hacen que esta historia sea una maravilla. Así que esta serie de posts de cantidad indeterminada funcionarán a la vez como reseña infinita y análisis de todas las novelas juntas.

Hoy, apenas un principio: la construcción del mundo.

El autor (de quien hablaré otro día, cuando hable también del narrador) explicó en una entrevista que estos libros intentaban sumarse al género gótico.

Las novelas cuadran dentro de la descripción de la narrativa gótica (ambientación romántica, cargada de castillos medievales y tumbas con esqueletos; personajes extraños e insólitos y grandes peligros), pero también se encargan de estirar los límites de esa categorización hasta difuminarlos.

De hecho gran parte de la maravilla del mundo de los Baudelaires radica en la imposibilidad de identificar el espacio geográfico o temporal en el que transcurre la historia, en la pura ambigüedad que rodea los espacios en los que se mueven. Porque la historia abre oscilando entre la mansión destruida de los Baudelaires y el pseudo-castillo de Olaf, tomando elementos bastante góticos (que luego se recuperarán en otros espacios, como el Lago Lacrimoso o el "Grotto" Gorgoniano), pero luego se abre, dejando de lado los rasgos puramente góticos: la ciudad se despliega con lugares comunes, como el Café Salmonella o el 667 de la Avenida Oscura, o con espacios delirantes, como el Hospital Heimlich, la Preparatoria Prufrock o el Carnaval Caligari.

Ninguno de estos lugares presenta referencias que ayuden a una construcción de mundo lógica. Por el contrario, uno de los grandes juegos que presentan las novelas es la dificultad para imaginar todo en un mismo mundo.

Algo similar ocurre con la temporalidad o, en este caso, la atemporalidad, dado que resulta casi imposible determinar en qué punto de la historia de la humanidad tiene lugar el drama de los Baudelaires por la variedad de elementos que presenta. Algunos sugieren que la historia tiene lugar en el siglo XIX (como la comunicación vía telégrafo) mientras que otros la desplazan hasta avanzado el 1900, y todo siempre está acompañado por marcas científicas y tecnológicas anacrónicas y extrañas (hay sistemas de cierre de puertas que involucran un teclado de máquina de escribir mientras que en otros tomos aparecen computadoras avanzadas, que sigue siendo antiguas).


Esta libertad en el tiempo y espacio de la historia generan una constante sensación de extrañamiento y ajenidad que profundiza aún más el efecto gótico. Resulta difícil encuadrar la acción, y las descripciones de los espacios, las vestimentas y los elementos con los que interactúan los personajes son, a veces, tan inverosímiles o desfasados con el escenario que se está proponiendo, que se genera una grieta por donde se filtra una profunda sensación de vértigo extraño (una suerte de siniestro, de horror que entra a través de imágenes familiares, conocidas, comunes pero retorcidas).

Así, sin dar un salto hasta lo puramente fantástico o maravilloso, la saga logra romper con la lógica realista y abrir un vacío indeterminado donde todo es posible (desde la existencia de una serpiente amigable hasta una lucha de espadas con un bebé), donde los límites usuales no existen (lo que colaborará con el drama de la historia) y donde el lector descubre que la única constante es el desconcierto.








jueves, 17 de diciembre de 2015

Los nombres prestados

Con la lentitud propia de un diciembre pegajoso, recién ahora llega: el viernes 4/12 fui a la presentación de Los nombres prestados, la última novela de Verónica Sukaczer, y la primera novela de un autor argentino publicada en el sello Nube de tinta (nada más ni nada menos), y tengo cosas para decir (no surprise).

El evento fue en Librería Gandhi, que es preciosa, tiene estanterías por todas partes y la escalera más hermosa y bibliófila que jamás haya visto (¿cómo-yo-no-había-ido-nunca-antes-a-ese-lugar? Ya se me tranquilizó la conciencia porque volví a ir y a comprar más libros).

La presentación fue tan bonita como la librería: amena, cercana, con un gusto fuerte a charla entre amigos. A Verónica la acompañaron Franco Vaccarini y Maridé Minor con preguntas, comentarios y disparadores que después terminaron entre nosotros, los que escuchábamos y también teníamos preguntas.

Maridé, Verónica y Franco, sobre el final de la presentación, en el momento de los agradecimientos.

Hay algo mágico en escuchar el proceso de gestación de una historia, porque cada uno es único y está lleno de anécdotas e imágenes que no se repiten, ni en otra historia, ni en otro autor. A mí, en particular, me vuelve loca. ¿Cómo apareció la idea? ¿Qué cosas ya se sabían, qué otras cosas fueron apareciendo a medida que nacía la historia? ¿Qué personaje está dando vueltas hace más tiempo?

Así que escuchar todas esas curiosidades, junto a gente que había sido testigo de ese proceso, fue una alegría (la monja con nombre judío, el abuelo que escribía y anotaba todos los artículos de los diarios, las voces de los personajes, que no se callaban nunca, magia que se cocina en el detrás de escena y después ilumina toda una novela).

Más aún sobre Los nombres prestados (y el nombre ya es toda una pregunta).

La novela la leí hace tiempo, pero algunas cosas todavía no se me escapan. Como la sencillez con la que se cuenta una historia situada en un tiempo histórico difícil y ya escrito muchas veces. O las voces de los personajes, cada una con una marca particular en la escritura (y se me aparece una y otra vez el "es decir" de Nina, que me hace acordar al "so it goes" de Vonnegut).

Este libro acompaña al lector en la travesía de la historia. Es amable en medio de la desesperación que narra. Y juega con una estructura redonda, que se va revelando de a poco, con sutileza, y que es casi como la Historia misma: pura suerte, pura casualidad.

Podría ser una primera recomendación de lectura de verano. Que después puede acompañarse por los libros y autores que tuvieron algo que ver con esta historia (como Spiegelman, Levi o Berg) y que podrían completar y ampliar el panorama que ya todos conocemos pero que en esta novela se muestra desde la intimidad más profunda y humana.




domingo, 1 de noviembre de 2015

El pacto

El pacto, Sebastián Vargas y Florencia Gattari. Ediciones SM, 2015.
Cada vez que le dicen “nos mudamos” Petra ya sabe lo que se viene… Esta vez debe dejar el único lugar del que se siente parte para irse a la Capital, al cuarto año de un colegio donde todo empieza mal. Pero en medio de la furia del ambiente aparece Alejo, el de quinto, que necesita hablarle afuera, lejos del colegio. Para proponerle un pacto ultrasecreto que no pueda olvidarse nunca.
El pacto es una novela con una propuesta muy particular: dos chicos, Alejo y Petra, dos voces y dos miradas que se plasman por separado. Cada uno con su lado de la historia, con lo que vio y entendió. Y todo narrado a través de cartas, reescrituras de cartas, mails...

Ahí reside la magia. La historia se desenvuelve a partir de narraciones, de discursos individuales, y nunca se puede acceder a ella de forma directa. El lector recibe una construcción con una impronta bien marcada.

Está Petra, con su nombre de ciudad perdida y su cerrazón. Su escritura es prolija y cuadrada, calculada. Y después está Alejo, que escribe mails como si fuera un poeta: juega con las palabras, las estira, las recorta, la hace rimar. Su escritura se mueve a la par de lo que piensa y entonces divaga, entrelaza ideas. La contraposición entre un estilo de escritura y el otro es muy marcada, y juega con la definición de los personajes a partir de la forma en que escriben y a través de lo que dicen sobre ellos mismos y el otro.

Es una novela muy amena (y fácil de leer, porque lo que se lee es como lo que escribe un amigo, sin demasiado orden, sin demasiada complejidad), que presenta el enlace entre el desarrollo de la trama y la presentación a través de la codificación y la escritura con mucha astucia.

miércoles, 22 de julio de 2015

Matar o morir: la supervivencia en la literatura juvenil

El ser humano está programado para vivir y perpetuarse. Cualquier alteración de ese orden dispara diversos mecanismos de defensa y auto-preservación que pueden alcanzar los extremos más insólitos y perturbadores.

La literatura juvenil, en su incursión hacia las distopías, se ha encargado de probar y experimentar con uno de esos extremos: ¿Qué ocurre cuando la posibilidad de sobrevivir depende de la muerte de otro ser vivo, de otro ser humano?

¿Qué ocurre en el hombre cuando las opciones son sólo dos: matar o morir?

Las respuestas son variadas, algunas más complejas, otras más simples, porque son muchos los libros que han experimentado con esto. Culpa, deshumanización, largas reflexiones sobre la pérdida del alma, animalización, etc. Voy a hacer referencia a tres sagas de ciencia ficción para ver esto, y quizás haya pequeños spoilers, así que, con cuidado.

El primero, el pionero, lo ilustró con crudeza y realismo: en Los juegos del hambre (así como también en Battle Royale) tenemos la perversión de la infancia a manos de una lógica cruel. Hay que matar a otros para sobrevivir y esas muertes tienen como objetivo entretener a otros. Suzanne Collins lleva al extremo el matar o morir y lo transforma en un "pan y circo" (de ahí el nombre Panem, de la expresión latina "panem et circenses"), en un teatro para adormecer a las masas.

Sus efectos en Katniss son devastadores porque el contexto en que todo esto ocurre es pura construcción política. No hay un peligro real. Ella no necesita matar a otros para sobrevivir, no en su vida cotidiana. Pero obligada a hacerlo, en el marco de los juegos, no sólo sufre de culpa por los asesinatos sino que, además, ella misma se vuelve una marioneta más en el circo político que despliega la trilogía. Los síntomas de estrés post traumático se apilan en Katniss, la desarman, y, de a poco, le hacen perder cierta capacidad de vinculación con la realidad.

En Divergente, por otro lado, hay todo un proceso de desarrollo muy interesante en el personaje de Tris. La guerra civil de su sociedad la obliga a matar para sobrevivir y en esa secuencia, ella termina asesinando a uno de sus amigos. Matar o morir: es ella o Will. La culpa se le instala como un agujero negro y se despliega en el personaje un mecanismo de defensa peligroso: alejar a todo el mundo, para que nadie más sufra ese tipo de consecuencias. Hasta que no admite el acto y lo expresar (a la fuerza) frente a sus otros amigos, Tris no puede siquiera pensar en superar ese asesinato. El matar a otro se presenta, para ella, como una vía directa, de la que no hay vuelta atrás, hacia la crueldad absoluta.

La quinta ola, de Rick Yancey, tiene como premisa la imposibilidad de confiar en los demás porque no se sabe quién es y quién no es alienígena. En este libro, el matar o morir es una realidad concreta e ineludible después de la invasión extraterrestre y plantea un resultado difícil: aquel que mata pierde su humanidad, se pierde de quién realmente era.
"¿Cómo se limpia la Tierra de humanos? Arrebatándoles su humanidad".
Así lo experimenta Cassie, la protagonista. Matar significa perder lo que se era, lo que se podía ser; significa transformarse en una cosa manchada de sangre, casi animal, totalmente insensibilizada. La culpa tampoco se registra, resulta imposible hacerlo en un mundo donde seguir respirando depende pura y exclusivamente de ser el primero en apretar el gatillo. Ese mundo ha transformado a los humanos en otra cosa. Los ha deshumanizado.
"A lo mejor el último humano  de la tierra no morirá de hambre ni de exposición a las condiciones climáticas, ni devorado por animales salvajes. A lo mejor el último en morir lo hará a manos del último sobreviviente".
Se arma así una búsqueda de sentido a lo largo del libro: ¿Qué significa ser humano en un mundo donde matar es la primera respuesta, donde la vida ajena no importa?

Matar o morir, una de las experiencias límites del ser humano, recibe respuestas diversas, siempre de la mano de realidades distópicas y extremas. Colapso emocional, culpa y deshumanización. Habrá que ver qué respuestas dan otros libros.



domingo, 28 de junio de 2015

Sobre The Raven Cycle

No sé si es de público conocimiento que la saga de The Raven Cycle, una tetralogía de Maggie Stiefvater, tiene una fama impresionante en el mundo angloparlante. 

Eso era intrigante, porque a primeras, la saga no parece demasiada cosa. Atestigüen el resumen del primer libro, The Raven Boys:
"Sólo hay dos razones por las cuales una no vidente vería un espíritu en la noche de San Marcos", dijo Neeve. "O eres su amor verdadero... o lo mataste". 
Hace frío en el jardín de la iglesia, incluso antes de que lleguen los muertos.
Todos los años, Blue Sargent se para al lado de su madre vidente mientras los que pronto van a morir caminan por allí. Blue nunca los ve - no hasta ese año, cuando un muchacho emerge de la oscuridad y le habla directamente a ella.
Su nombre es Gansey, y Blue pronto descubre que es un estudiante rico de la academia Aglionby. Blue tiene una estricta política sobre mantenerse alejada de los muchachos de Aglionby. Conocidos como los Chicos Cuervo, ellos sólo significan problemas.
Pero Blue se ve atraída a Gansey en una forma que no puede explicar. Él tiene todo - familia, dinero, buen aspecto, buenos amigos - pero está buscando algo mucho más grande. Está en una misión que ha involucrado a otros tres Chicos Cuervo: Adam, el becado que resiente todo el privilegio que hay a su alrededor; Ronan, el rebelde que oscila entre la desesperación y la ira; y Noah, espectador taciturno de todos los demás, que registra muchas cosas pero dice poco. 
Desde que tiene memoria, Blue siempre recibió la misma advertencia: ella le traerá la muerte a su verdadero amor. Nunca pensó que eso fuese un problema. Pero ahora, mientras su vida se entrelaza con el mundo extraño y siniestro de los Chicos Cuervo, ya no está tan segura.
No es demasiado, ¿verdad? Muchas oraciones que sugieren caídas estrepitosas en clichés.

Pero los rumores sobre la posible publicación en español de esta saga acá (cortesía de SM) hicieron que finalmente cediera y lo leyera.

Podríamos resumir mis impresiones sobre este libro: ya terminé el tercero y espero con locura la publicación del cuarto.

¡Qué increíble! Tuve que retractarme de todas mis primeras impresiones (sobre todo de la impresión que deja la lectura de esa sinopsis). The Raven Cycle es una saga exuberante y compleja, con un despliegue piscológico impresionante. No voy a hacer referencia a cada uno de los libros en particular (el primero es The Raven Boys, seguido de The Dream Thieves y, por último sólo por ahora, Blue Lily, Lily Blue), sino que esta suerte de reseña va a apuntar a lo que destaca a toda la saga en general.

En primer lugar, los temas.

Quizás es que justo esta saga toca todos los temas que me interesan (¡¡hablan en latín!!). Quizás es que realmente los desarrolla con inteligencia y novedad. Maggie Stiefvater se ubica en los bordes borrosos de la magia y lo paranormal y entrelaza mito y realidad con mucho sustento histórico y hasta teórico: líneas ley, psíquicos, auras, mitología celta, viajes espectrales, ladrones de sueños, y una versión grunge de un mago.

La autora trata todos estos tópicos con fuerza y decisión, abriendo un espacio propio y construyendo un universo aparte, que logra diferenciarse de las demás historias que ya han hablado de todo esto. Maggie logra construir clima, ambiente, un color propio para estos temas.

Y esto está estrechamente vinculado con la escritura, la prosa de Maggie, que, hablando liso y claro, es preciosa. Observen:
- "Mis palabras son herramientas infalibles de destrucción y no he venido equipado con la capacidad de desarmarlas". 
- "Cuando Gansey era educado, se hacía poderoso. Cuando Adam era educado, cedía el poder". 
- "Él era hermano de un mentiroso y era hermano de un ángel; hijo de un sueño e hijo de un soñador". 
- "Deseo y temor yacían uno al lado del otro en su corazón, cada uno afilando al otro".
Maggie tiene un estilo circular: no atacan la idea o el concepto que quiere desarrollar de frente, sino que se toma el tiempo de rodearlo, analizarlo, degustarlo. E ilustra ese camino con oraciones inverosímiles, que incluso a veces pueden sonar hasta pretenciosas. Pero logra el objetivo, transmitir ese concepto, ese sentimiento o emoción con una violencia que retumba.

Es esta prosa, sumada a una sabia elección de un narrador en tercer persona, la que construye unos personajes espectaculares.

Blue, la no vidente, al margen de la vida, con sed de algo más; Gansey, el rey cuervo, desesperado por darle sentido a su vida; Ronan, el nervio descubierto, con una herida tan grande como su imaginación; Adam, el abusado, el abandonado, el resentido; Noah, el que une, el que está perdido. Y toda la familia de Blue, colorida y original, con una tristeza subyacente; la familia de Ronan, tan perdida como él; los otros chicos de Aglionby; los personajes que se van sumando en la misión que tiene Gansey.

Cada uno es un entrelazado complejo de emociones, búsquedas, ideas, decepciones, esperanzas. Maggie los trabaja con el cuidado de un escultor, puliendo y abriendo capas cada vez más profundas. Y nunca se nos dicen cómo son, sino que se nos muestran, se nos revelan. Los libros se toman el tiempo para hacer foco en cada uno de ellos y para desarrollarlos con la justicia que merecen. Nadie es en esta saga el personaje secundario. 

The Raven Cycle es realmente una rareza. Maggie Stiefvater evita deliberadamente las escenas trilladas o las vueltas de tuerca esperables y se concentra en la psicología de los personajes y en cómo la magia y lo paranormal van afectándolos y transformándolos. Tengo la sensación de que estos libros me dejaron astillas adentro: así como en la historia la magia necesita entrar en vínculo con los personajes para vivir, la prosa y el desarrollo de la historia necesita del lector para terminar de evocar las emociones que quiere transmitir. Y, después, deja esas evocaciones por largo rato.

No sé si esta reseña alcanza, pero lo que quiero decir es: qué saga poderosa.


martes, 23 de junio de 2015

Crónica de una fiesta

Frente a la ardua tarea de tener que enseñarles a mis alumnos sobre la vida de Shakespeare y su contexto histórico-social-cultural-político, la semana pasada se me ocurrió una idea vagamente interesante: organizar una "Shakespeare's Party", una clase para celebrar a Shakespeare y darlo a conocer.

Pero, ¿cómo hacerlo atractivo para los chicos? Después de recibir algunos consejos, la idea tomó forma. La pauta sería la siguiente: los chicos tendrían que investigar sobre Shakespeare y traer preguntas para hacerme a mí, docente humilde, para ponerme a prueba. Como bonus, les dije que podían traer comida para desayunar mientras charlábamos.

Nada como decirle a los alumnos que pueden dejar en ridículo a un profesor para que se entusiasmen. Y que, encima, mientras lo hacen, pueden comer.

Bro Shakespeare
Yo preparé cosas y llevé, sobre todo, decoración. Imprimí la imagen de "Bro Shakespeare", algunos cómics sobre Macbeth (la obra que trabajamos en clase) y la famosa cita de Julio César que retomó John Green para titular su novela: "The fault, dear Brutus, is not in our stars but in ourselves, for we are underlings". Entre otras cosas.

Hoy fue la fiesta.

Y, wow, qué fiesta.

Los alumnos trajeron hojas de información y miles, miles de preguntas. Me sometieron a un riguroso cuestionario sobre los detalles más increíbles de la vida de Shakespeare ("¿Qué se dice que le regalaron para su cumpleaños número 46?", "¿Qué le legó a su esposa una vez que murió?") y debatieron entre ellos cuando las respuestas fueron ambiguas o inverosímiles.

Y mientras esto ocurría, yo organizaba la información, expandía, les repreguntaba cosas a ellos. 

Cuando llegó el momento de hablar sobre sus sonetos, extraje mi celular y les pasé un audio de Tom Hiddleston y Alan Rickman leyendo los sonetos 130 y 18. Después leímos varias traducciones y debatimos sobre qué tan enamoradizo era Shakespeare.


Hablamos de su matrimonio, de la maldición que había puesto sobre su tumba, de ¡¿cómo que no había mujeres actrices y los hombres hacían los papeles femeninos?!, de Ana Bolena, Isabel I, el anglicanismo y las teorías sobre la inexistencia de Shakespeare.

Y, ¡oh sorpresa! Casi sobre el final de la clase, los chicos me mostraron un juego que habían armado: me bombardearon con diferentes frases de estilo shakesperiano para que adivinara si, efectivamente, eran de Shakespeare. En el medio, mezclaron frases de Borges, Lennon y, sí, Kanye West.

Al final de la clase varios alumnos se me acercaron para decirme que se habían divertido. Otros, para decirme que se habían enterado de un montón de cosas interesantes mientras investigaban. Y una alumna me regaló esto:




¡A veces la docencia es una sorpresa tan hermosa!

domingo, 7 de junio de 2015

Me and Earl and the Dying Girl

Me and Earl and the Dying Girl, Jesse Andrews, 2012. Amulet Books.

Greg Gaines es el mejor maestro de espionaje del secundario, capaz de desaparecer a voluntad en medio de cualquier entorno social. Sólo tiene un amigo, Earl, y juntos hacen películas, versiones incomprensibles de cultos clásicos como los de Coppola o Herzog. 
Hasta que la mamá de Greg lo obliga a retomar una amistad infantil con Rachel.
A Rachel le diagnosticaron leucemia - pura incomodidad adolescente - pero el mandato materno ha sido expresado y debe ser obedecido. Cuando Rachel detiene el tratamiento, Greg y Earl deciden que lo que hay que hacer es filmar una película para ella, que pronto se convierte en La Peor Película Jamás Hecha y se vuelve un punto de inflexión cada una de sus vidas.
De pronto, Greg debe abandonar su invisibilidad y pararse bajo las luces.

"¿Qué es este libro?", se preguntarán. "¿Es otra versión de Bajo la misma estrella?", puede ser otra pregunta. Y la respuesta en ambos casos podría ser la misma: este libro es un misterio.

Me and Earl and the Dying Girl tiene los mismos elementos que la novela de John Green (¿y fueron escritos en el mismo año? Qué sospechoso), pero hasta ahí llegan las similitudes. Porque mientras la novela de Green desarrolla un romance amoroso teñido de frases irónicas protagonizado por adolescentes (que a veces no lo parecen), Andrews construye un relato dolorosamente adolescente.

La novela sigue el desarrollo de la vida de Greg, su vínculo con Earl y sus tardes filmando, la amistad forzada con Rachel y su enfermedad, pero lo hace desde un foco muy peculiar: Greg, un adolescente bien adolescente, que narra apelando constantemente al narrador.

Su pasión por el cine tiñe los capítulos y muchas veces la narración se transforma en un guión de cine, porque así percibe él el mundo. Greg es gracioso, irónico, desconsiderado, preocupado, pero su fortaleza es que logra erigirse como un personaje que realmente está atravesando una edad intensa. No sabe qué quiere, qué no quiere, cómo hacer para evitar vincularse, cómo hacer para lograr no salir de su pieza. Es muy autocrítico y vive enroscándose en sus propias palabras, tratando de explicar cosas que todavía ni él entiende. Muchas veces, por ejemplo, la única forma que encuentra para lidiar con un problema es quejándose: "UUUUGGGHHHH". Ese puede llegar a ser el contenido de un capítulo.

Me and Earl and the Dying Girl entreteje esta historia de juventud, enfermedad, amistad y muerte con hilos deliberadamente imperfectos: Greg, Earl, Rachel, sus familias, sus compañeros, sus profesores; y logra mostrar que la vida a veces es la vida, y que so it goes. Pero lo hace con la alegría de saber que, para que la vida sea la vida, hay que estar vivo y vivir.

No será una novela perfecta, pero Me and Earl and the Dying Girl es una foto perfecta de la adolescencia y sus avatares. Quizás más aún que la novela de Green.

viernes, 15 de mayo de 2015

El hombre de los pies-murciélago

El hombre de los pies-murciélago, Sandra Siemens, 2009. Editorial Norma.
Desde chico Esper había aprendido a no hacerse notar. Muchas veces le había confesado al Hombre de los pies-murciélagos que él era un camaleón. Que podía ser banco, pared, pasto, ventana. Sobre todo en la escuela. Era invisible en la escuela. Era un artista en el oficio de pasar desapercibido. Nunca una opinión. Jamás una risa. Nada de movimientos bruscos. Nada. Sin embargo, lo veían. Muchas veces lo veían. Porque querían verlo. Lo buscaban. Había también buscadores de camaleones, era cierto. Tenía que estar alerta nada más.
Me prestaron este libro días antes de que anunciaran que Tatuajes, otra novela de Sandra Siemens, había recibido el premio de Destacado de ALIJA. Ahora muero por conseguir ese libro, porque este fue impactante.

El hombre de los pies-murciélago funciona tan bien como una piedra que alguien tira con buena puntería a una ventana. Rompe el vidrio. Expone. Es brutal y contundente.

Combinando diferentes perspectivas y personajes, la novela se centra en la organización de una broma pesada que tiene como blanco a Esper, un chico que justamente lo que quiere es que nadie se dé cuenta de que existe. Es esta estructura múltiple la que enriquece la historia: se pueden experimentar en primera persona las sensaciones, ideas, inseguridades y deseos de cada uno de los adolescentes involucrados.

Y así, la novela despliega un abanico de experiencias propias de la juventud y del madurar que deja sin aliento. La crueldad, el cumplimiento de expectativas, los conflictos con la imagen, las familias complejas, el abandono, la superficialidad y, sobre todo, la confusión, todo está presente, señalando con crudeza que atravesar la adolescencia no es pan comido.

No puedo dejar de repetir que la historia es muy contundente: despierta sensaciones viscerales y puede llevar a tomar partido por algunos personajes. A mí, incluso, una noche me hizo soñar (REAL. Me quedé leyendo hasta tarde, y aparentemente me quedé con la historia dando vueltas porque
después soñé con el libro; hacía tiempo que no me pasaba eso). La novela marca, abre surcos, porque expresa con veracidad experiencias sobre las que muchas veces se habla sin decir nada.

Hoy visité con mis alumnos la feria del libro del colegio y, cuando encontré este, se los recomendé. Porque El hombre de los pies-murciélago es un libro para leer y dejar que te atraviese. Es un libro para sentir con crudeza. Y para pensar, y conversar.


miércoles, 6 de mayo de 2015

Reina roja

Red Queen (Red Queen, #1), Victoria Aveyard, 2015. Orion.
Los Rojos, gente común, afectados por la pobreza, viven bajo el dominio de los Plateados, guerreros de élite con poderes semejantes a los de los dioses.
Para Mare Barrow, una chica Roja, parece que nada va a cambiar. Sin embargo, un día se encuentra trabajando en el Palacio Plateado, en el centro mismo de aquellos que ella odia, y pronto descubre que, a pesar de su sangre roja, ella posee un poder mortal propio, uno que amenaza con destruir el control Plateado.
Pero el poder es un juego peligroso, y en este mundo dividido por la sangre, cualquiera puede ganar.
Red Queen era uno de los libros que quería leer desde principio de año. Le hacían publicidad diciendo cosas como "es X-Men pero en un mundo de fantasía" o "poderes telepáticos y Game of Thrones". Descripciones espectacularmente originales, sí. Pero, más allá de eso, el libro parecía tener resonancia (buena y mala, pronto se armó una lucha de bandos).

Es que Red Queen es eso, lo mejor y lo peor de la literatura juvenil extranjera de este género.

Porque por un lado presenta la Trama: una chica joven emerge de los márgenes de la sociedad y descubre que es diferente cuando conoce a un extraño que justo resulta ser el príncipe y él le da una Oportunidad. En su primer día de trabajo, en medio de un súper evento, esta chica descubre que tiene Poderes Únicos Increíbles y eso la transforma en Alguien Especial y Peligroso. 

Y no sólo eso. Tenemos a la Chica Popular y Enemiga en la corte. Al Segundo Interés Romántico. Al Aún-Amigo-Pero-Posible-Tercer-Interés-Romántico; al Mentor Misterioso; al Líder Temerario de la Inminente Rebelión; a un Malo Medio Psicópata; al Traidor Inesperado.

En fin, ¡todo!

Y el problema radica en que la novela no hace grandes esfuerzos por darles una nueva lectura, un nuevo orden a estos elementos. Toda la primera mitad del libro es un camino liso y llano, esperable y ya gastado por todos estos estereotipos. 

Sin embargo, así y todo, y como han comprobado los primeros libros juveniles que hicieron uso de estos elementos, Red Queen funciona. ¿Bien? No del todo. Pero lo suficiente para generar intriga e instigar a terminar el libro. Atrapa. En mi opinión, porque al menos introduce superpoderes copados a la mezcla adolescente y algo de manipulación en pos del poder.

Red Queen es un "ya vi esto en otra parte" constante. Nada sorprende, nada desconcierta demasiado. Sólo intriga lo suficiente para llevar al lector hasta el final (a veces con más entusiasmo, otras con menos). Una lectura pasajera que, ojalá, traiga algo más interesante en la continuación.




lunes, 27 de abril de 2015

Día de feria

Ayer fui a la Feria del Libro, para hacer un reconocimiento del terreno y empezar a localizar las compras que me gustaría hacer (spoiler: quiero todo).

La feria es una perdición, como todos los años, pero logré limitar mis adquisiciones a las dos únicas cosas que andaba buscando:


Después, cuando vuelva a ir, voy a dejar que otros libros me encuentren a mí y ahí sí me iré con bolsas repletas de páginas con historias.

De todas formas ayer aproveché y pasé por otra presentación a la que también me habían invitado. Amauta presentaba Pesadilla y Cacería, los dos libros nuevos (y muy pintorescos) de Mario Méndez.

Por supuesto, tampoco sabía qué esperar.

Pero la sorpresa fue nuevamente grata cuando la presentación se transformó en una narración de las historias. De pronto, había un grupo de chicos sentados en el piso escuchando absortos el relato de los horrores vividos por un vampiro y de los tormentos de un niño perseguido por criaturas de la noche.


Los nenes especulaban, hacían preguntas, hacían afirmaciones rotundas ("¡es un hombre lobo!", "¡esos colmillos son de vampiro!") y la narradora invitaba y mostraba las ilustraciones.

Me resultó refrescante volver a una experiencia tan despojada de lectura. Ahí sólo importaban la historia y los dibujos escalofriantes.

Mis copias tienen dedicatorias muy especiales.
¡Aparece el nombre del blog!

Las historias son ingeniosas. Y tienen seres sobrenaturales, que para mí siempre es un mega plus. Pero lo que más disfruté fue ver el pasaje de historias que se presentaban como relatos horroríficos a anécdotas cómicas y familiares. Probablemente se las preste a alguna de mis amigas maestras.

La Feria del Libro sigue linda. Y cada vez tiene más. Ya voy a volver, y ojalá me pueda cruzar con más cosas como esta.



miércoles, 22 de abril de 2015

Autores, escritura y la LIJ argentina.

Ayer fui a la presentación del libro Entrelíneas. 20 conversaciones con autores de la literatura infantil y juvenil de la Argentina

Nunca había ido a la presentación de un libro (por lo general no me entero y, más por lo general aún, suelen ser en otro país). Pero cuando supe de la pronta existencia de Entrelíneas y de la presentación del libro, no tuve que pensarlo demasiado.

Porque, ¿qué oportunidades hay de escuchar a algunos de los mejores escritores de literatura infantil y juvenil del país hablando sobre literatura? Más todavía, ¿qué chances hay de leer un libro dedicado a hablar sobre eso y sobre la LIJ del país?

Sin mucha experiencia previa, hacia allá fui. 

Primer pico de emoción: Cuando estaba parada esperando para entrar y me di cuenta de que efectivamente estaba rodeada de una cantidad increíble de autores muy genios de la literatura infantil. Ahí me agarró un lapso de parálisis temporal.

Segundo pico de emoción: Cuando dichos autores hablaron.
Mario Méndez dando inicio a la presentación.
Porque cuando la presentación comenzó de forma más oficial, Mario Méndez, el coordinador del libro, cedió el micrófono y les permitió a los autores presentarse y hacernos un breve recuento de cómo habían llegado a la literatura infantil y de qué lecturas los habían marcado. Y para mí fue ver en vivo cosas sobre las que sólo había leído: la locura por la lectura y la escritura, la pasión desmedida por las historias que pueden cambiarnos la vida.

"Quiero escribir para divertir a otros", decía Liliana Cinetto recordando cuánto se había divertido ella leyendo y jugando a lo que leía. "La literatura es una forma de la realidad más profunda; permite ver todo", reflexionaba Franco Vaccarini, (aunque después Adela Basch, muy divertida, aclarara que ella igual no entendía nada de la realidad). "Lo más revolucionario que leí en mi vida fue el humor. Me mostró que hay otras formas, otros caminos", contó Graciela Repún."¿Cómo puede ser que alguien llore tanto por alguien que no existe, que no es más que palabras?", se preguntó Silvia Schujer después de contarnos cómo la había afectado una de las muertes de Mujercitas. "¿Y cómo se puede enamorar uno de un personaje?", retrucó Ángeles Durini.

Verónica Sukaczer leyendo uno de los primeros poemas que escribió cuando era chica.

Las presentaciones breves fueron un viaje a través experiencias crudas y puras de encuentro con la literatura. Se nombraron autores que dejaron huellas, libros y personajes que abrieron puertas nuevas, familiares que regalaron libros y otros que los sacaron. Pero todo giraba en torno a lo mismo: una lectura que había echado raíces y que había revelado que ahí había algo para cuestionar, para tironear, para narrar.

"Los libros surgen de un deseo". Así empezó la presentación. Y así terminó. Autores hablando de sus pasiones, de sus deseos, de sus ganas de contar, de transportar, de divertir, de emocionar, de jugar a imitar, de crear.


Todavía no empecé a leer Entrelíneas. Pero me entusiasma mucho imaginar que me voy a encontrar con palabras de gente de acá que entiende la literatura por donde de verdad importa: en el deseo y en la posibilidad de disfrutar.


Extra:
Esta presentación me volvió a conectar con otros libros y otros autores que hablan con la misma emoción sobre la escritura y que pueden hacer constelación con el entusiasmo de estos autores: la pasión y la locura de escribir, Anne Lammot, Mario Vargas Llosa y Stephen King.


lunes, 20 de abril de 2015

La guía del autoestopista galáctico

The hitchhiker's guide to the galaxy (Hitchhiker's guide to the galaxy, #1), Douglas Adams, 1995. Del Rey Books.

Segundos antes de que la Tierra sea demolida para hacer espacio para una autopista galáctica, Arthur Dent es arrancado del planeta por su amigo Ford Prefect, un investigador que está trabajando en la nueva edición de La Guía del Autoestopista Galáctico y que, desde hace quince años, se hace pasar por un actor sin trabajo. 
Juntos comienzan una aventura a través del espacio ayudados por frases y consejos de la Guía del Autoestopista ("Una toalla es casi el elemento más importante y útil que un autoestopista interestelar puede tener encima") y una galaxia llena de viajeros: Zaphod Beeblebrox - el ex-hippie y ahora irresponsable presidente de la galaxia de dos cabezas y tres brazos -, Trillian - la novia de Zaphod -, a quien Arthur alguna vez trató de conquistar en una fiesta, Marvin - el robot paranoico, brillante y depresivo - y Veet Voojagig, un estudiante graduado obsesionado con la desaparición de todas las lapiceras que compró a lo largo de su vida.

Si esta sinopsis no hace que quieran leer el libro, espero que mi reseña desesperada-emocionada lo consiga. Porque La guía (así le diremos para abreviar) es una joya de la literatura.

¿Qué hace que sea una joya? La combinación perfecta que logra de dos géneros que parecen imposibles de asociar: la ciencia ficción y el humor (del bueno).

La guía se centra en el desarrollo de una historia que tiene como eje el sinsentido. Todas las situaciones son inverosímiles y completamente ridículas, y todos los avances de la narración presentan episodios improbables. Y sin embargo esto no espanta: la historia se transforma en una montaña rusa que, así y todo, mantiene una trama marcada por causas y efectos (absurdos hasta la médula).

Adams no maneja el sinsentido como un recurso que puede tirarse como una bombita de agua para que deje una mancha y listo. Él lo posiciona, acomoda, estira, manipula y retuerce para que hile una historia y rompa con la probabilidad, el tiempo y el espacio y se nutra de los recursos propios de la ciencia ficción.

Esta novela es un delirio que oscila constantemente entre el sentido y el sinsentido y que juega con nociones típicas de la ciencia ficción dándoles respuestas impensadas. El fin del mundo, el sentido de la vida, la raza más inteligente del universo, los viajes interestelares y las máquinas pensantes adquieren un sentido totalmente nuevo y marcado por el humor.

Y como si fuera poco a todo esto se le suma una capacidad innata de Adams para presentar las frases más espectaculares en los momentos más increíbles:

→ "Por ejemplo, en el planeta Tierra, el hombre siempre había asumido que era más inteligente que los delfines porque había logrado muchas cosas -la rueda, Nueva York, guerras, etc- mientras que lo único que habían hecho los delfines era dar vueltas en el agua y pasarla bien. Pero, al revés, los delfines siempre habían creído que eran mucho más inteligentes que el hombre por exactamente las mismas razones"

→ "Por un momento, no pasó nada. Después, un par de segundos, continuó sin ocurrir nada"

→ "Nada viaja a mayor velocidad que luz con la posible excepción de las malas noticias, las cuales obedecen a sus propias leyes."

→ "¡Demandamos áreas bien definidas de duda e incertidumbre!"

La guía es sin duda alguna uno de los mejores libros que leí en mi vida. Gracioso, sumamente original y decidido a burlarse de todo y todos (primero en la lista: la humanidad entera), esta novela marca un punto de quiebre en el género ciencia ficción y deja ganas de seguir leyendo y de atarse una toalla a la cintura.



(Y para el que esté interesado, por acá está el post sobre el trabajo de análisis comparativo que hice de este libro y de Alicia en el país de las maravillas)



domingo, 5 de abril de 2015

Las carpetas

Las carpetas, Márgara Averbach, 2010. Edelvives.
En la base aérea se gestaba una guerra, pero no todos estaban preparados para ella: un soldado desertaba y un piloto desviaba su avión para evitar un bombardeo. Sin embargo, la guerra era inminente y rozaba la cuadra donde vivía Lara. Allí había once casas y cuatro nombres: Héctor; Catalina, la loca de los gatos; Pablo, el okupa y Amanda. Al tiempo, llegó un quinto que, con un caballete y un par de pinceles, hizo dibujos de cada casa y los guardó en una carpeta oscura. Pero un día, los aviones sí sobrevolaron la cuadra de Lara acunando bombas, y ya nada volvió a ser como antes.
Compré esta novela un día de paseo por Yenny. Fue de esas compras impensadas y no demasiado analizadas. Agarré el libro y me dio miedo que se lo llevara otra persona, así que lo compré. 

Las carpetas es breve (me lo leí en una mañana, mientras esperaba a que me llamara el médico), pero con un nivel de profundidad hermoso. Porque narra la historia de un bombardeo que también es la historia de una chica con pocos amigos, de una familia olvidada, de un pintor optimista y de unos soldados confundidos.

La historia es sencilla, pero presenta con trazos muy suaves historias desgarradas y desgarradoras, y un impulso de vida que mueve a los personajes más allá del bombardeo. Esa sencillez, compacta y directa, como el ataque de un avión, me impactó e hizo que esta historia se me grabara.

Hay algo en Las carpetas que hace que esta no sea una novela bélica sino una novela de los detalles, de las historias mínimas, de Lara y Héctor, de la búsqueda, de los colores, de las pinceladas que dibujan esas once casas. Una novela que me gustaría leer con mis alumnos.

domingo, 29 de marzo de 2015

De vuelta

Como me suele ocurrir, he aquí otro espacio de inactividad prolongado.

Pero esta vez retomo el blog con nuevas y grandes noticias (en realidad, sólo una): me recibí. Ahora tengo que cambiar la descripción de mi perfil y poner "licenciada". Gulp.

Estoy contenta pero profundamente desconcertada. ¿Qué se hace en la vida si no se estudia? La pregunta me aterró así que me anoté para estudiar alemán. Veremos qué pasa con eso. Mientras tanto empiezo a darme cuenta que si bien las horas eternas de cursada y los parciales raros terminaron, hay cosas que permanecen.

Como los libros. O la emoción de leer.

Por eso vengo con planes de renovar el blog. Abrir secciones, probar entradas, entrevistar autores, pedir colaboraciones, seguirle la pista a la literatura infantil-juvenil. Y ver. Ver quiénes se animan a leer, quiénes se divierten, quiénes también quieren opinar y quiénes tienen ganas de conversar.

Así que acá estoy, lista para volver y averiguar cómo es la vida de una licenciada que quiere dedicarse a la literatura infantil y juvenil.

Veremos también qué pasa con eso.


miércoles, 18 de febrero de 2015

Algo que domina el mundo

Algo que domina el mundo, Franco Vaccarini, 2009. Editorial Norma.
La puerta se abrió y enseguida llegó el golpe y el tirón de pelos.Y una patada que me empujó al piso. Sangre en la nariz y Vilma que comenzó a gritar, a defenderme como una fiera.Y que algo recibió, también. No sé dónde estaba mamá, pero estaba lejos, petrificada. Desde esa noche, mamá no pudo dormir en paz nunca más.
Cosas que uno se entera más tarde.
Doy inicio al regreso del blog a las reseñas con este libro, un libro con una sinopsis misteriosa y completamente extraña, que, la verdad, no dice nada. Pero me lo prestaron y me habían dicho que era muy bueno.

Gente que sabe recomendar libros. Este libro fue un espectáculo.

Lo empecé a leer en un viaje en micro hacia la costa. Era de noche, apagaron las luces pronto. Un señor roncaba bajito, una pareja miraba una película en el celular. Yo pensé que iba a leer unas hojas y dejar el resto para la playa. Pero el libro me abrazó de tal forma que tuve que obligarme a apagar la luz cuando los ronquidos se hicieron insoportables y me di cuenta de que era muy tarde.

Algo que domina el mundo es una novela rara. Y rara en el mejor y más maravilloso de los sentidos. Narra la historia de Rodolfo, un adolescente en plena adolescencia que se comporta como un verdadero adolescente. ¿Cuántas veces dije la palabra adolescencia? NO LO SUFICIENTE.

Porque es eso lo que hizo que la novela fuese mágica: retrata de forma muy interesante cómo es vivir la juventud en medio de circunstancias complicadas. Y cómo se lidia con las preguntas sin respuesta, las familias rotas, las familias nuevas, el amor, el dolor y la tristeza, el arte de reírse, de aprender cosas nuevas, de animarse, de soltar.

La prosa es deliciosa y está llena de frases y expresiones sencillas y profundas. Me la pasé subrayando oraciones y marcando párrafos enteros. Por ejemplo:
"Soy re-superficial, gracias a eso no estoy con la nariz pegada a un solo tema; puedo ver más, aunque, claro, desde arriba, desde abajo, desde afuera; nunca desde adentro. Porque al elegir la superficialidad, elijo quedarme afuera de muchas cosas, yo qué sé. Me parece"
Este tipo de frases marcan toda la novela. Reflexiones sobre lo que se es, lo que se sabe, lo que se sueña, lo que se siente, lo que se va viviendo, las nuevas experiencias, y después palabras y más palabras que dan vueltas, se oponen a lo que se dijo, lo mezclan, lo confunden, lo reafirman.

Fue una lectura de un tirón, y me hizo recordar mucho a mis alumnos adolescentes-perdidos-en-el-tiempo-y-el-espacio-de-la-adolescencia. Me quedo con unas ganas enormes de leerlo en clase con ellos.

No puedo explicarlo mucho más, este libro es todo lo que me gusta de la literatura juvenil local y más también.

domingo, 8 de febrero de 2015

Into the woods y el vértigo de los cuentos de hadas

Terminaron mis largas vacaciones y como el regreso a Capital me desesperó, fuimos a ver Into the woods, una película que desde el trailer promete canciones, personajes icónicos de diversos cuentos de hadas y a Meryl Streep como una bruja memorable.

Pero la película me resultó... desconcertante.

La trama debería ser una mezcla interesante de las historias de Cenicienta, Jack y los frijoles mágicos, Caperucita Roja y Rapunzel, pero, en esta adaptación, se vuelve más una eterna pregunta de ¿qué está pasando acá? y oh no, por qué que una sucesión lógica o esperable de eventos.

Insatisfecha con el resultado, busqué en internet entrevistas del director, a ver si echaban luz sobre esta desilusión, y el relato original de la obra de teatro, a ver si era tan meh como la película.

Aparentemente, la obra de teatro original está dirigida a un público más adulto y el esfuerzo del director y el compositor (también a cargo de la versión para Broadway) fue adaptar la historia al público infantil propio de Disney.

Así nace otro fracaso incómodo al mejor estilo de Alicia en el País de las Maravillas de Tim Burton, otra película que también queda a medio camino, entre la luz de Disney y la oscuridad burtoneana.

¿Por qué? Into the woods respeta muchos elementos de las versiones originales y antiguas de los cuentos de hadas (la madrastra cortándole los pies a las hermanastras para que les entren el zapato; el subtono pedófilo del encuentro entre el lobo y Caperucita; la violencia física y verbal que sufre Jack a manos de su madre) que impactan e incomodan pero después opta por suavizar otros elementos: las muertes, la infidelidad del príncipe, el abuso de la bruja, la desaparición absoluta de la muerte de Rapunzel...
Ella sí está memorable. Puntos extras para el departamento de vestuario.

El resultado es entonces una película con tono confuso, oscura pero interrumpida por digresiones que buscan que el espectador olvide o le saque importancia a los eventos crueles que caracterizan a los cuentos de hadas, y que pone el foco en una moraleja que parece traída de los pelos porque se suprimen y suavizan los eventos horrorosos que deberían justificarla.

Este es el vértigo de los cuentos de hadas originales: salen del final feliz previsible al modo Disney y presentan moralejas más fuertes y ancladas en el mundo real pero porque presentan eventos escalofriantes y crudos, que, hoy, no se consideran aptos para niños.

Es una pena que historias de este tipo caigan en manos de Disney, que se ve obligado a transformarlas buscando un punto medio entre el núcleo tenebroso que presentan y la alegría y jocosidad que se espera siempre de una película de esta empresa. Sería interesante poder ver la obra de teatro, a ver cuánto mantiene y respeta de los cuentos originales. Pero, así y todo, la película es visible y tiene algunas escenas impagables como la canción de los príncipes (¡¿por qué nunca habíamos visto a Chris Pine así?!), el fanatismo de Emily Blunt ante la realeza, la canción de Johnny Depp y cualquier segundo que Meryl Streep está en escena.


¡Espero opiniones una vez que la vean!

viernes, 9 de enero de 2015

Boy: relatos de infancia

Boy: Tales of childhood, Roald Dahl, 2001. Puffin Books.
En este libro, Roald Dahl narra sus días como un niño en Inglaterra. Desde sus años como bromista en la escuela hasta su envidiable posición como probador de chocolates para Cadbury, la infancia de Roald Dahl está llena de emociones y vueltas inesperadas. Como sus libros. Lleno de anécdotas - algunas graciosas, otras dolorosas, todas interesantes y reales - este es un libro que encanta.
Como fan declarada de Roald Dahl este era un libro que tenía ganas de leer hacía tiempo. Pero como trae fotos y cartas escritas por él, me parecía necesario tener el libro y no leer una versión digital, así que esperé y ahora, en las vacaciones, llegó mi oportunidad.

Boy es un libro breve, y en el caso de mi edición, de tapa dura, lo que lo hace todavía más tierno. Dahl se ubica como un narrador con ganas de rememorar y un poco resignado (pero en el mejor de los sentidos) a contar sus travesuras de la infancia. Se arma un juego muy lindo entre él como adulto reflexivo que evalúa algunas de las cosas que le ocurrieron hace años y él como niño-personaje protagonista, inocente y, a veces, medio inconsciente.

El libro está lleno de anécdotas increíbles (algunas tan imposibles que hacen difícil creer que este Dahl niño fuese de verdad y no una versión alternativa de Matilda), graciosas y llenas de detalles coloridos. Otras son mucho más tristes y no pierden la oportunidad de señalar la crueldad con la que se trataba a los niños en las escuelas de esa época.

En todas ellas aparecen adultos pero retratados desde la óptica de Dahl niño y narrados por el Dahl adulto: son siempre personajes inverosímiles, con rasgos muy marcados y comportamientos que, para Dahl niño
, muchas veces no tienen sentido. Desde su madre amazona hasta los directores enormes y peludos de sus colegios, Dahl narra al adulto como un ser extraño y, a veces, digno de ser documentado y analizado.

Boy es breve, es sencillo y narra con profunda alegría una infancia muchas veces marcada por dolores y accidentes, pero siempre conducida por un espíritu infantil insaciable. Es una lectura hermosa y queda guardada adentro: me pasé todas las cenas de la primera semana de vacaciones contándole a mi familia de las travesuras que hacía Dahl cuando era chiquito. Si un libro logra eso, para mí es más que suficiente.



martes, 6 de enero de 2015

Nueve libros para el 2015

¡Empezó el año! Después de unas breves vacaciones, y para actualizar antes de irme de vuelta, traigo una primera entrada para entusiasmarse.

¿Qué libros que se publican este año espero con más ganas? Acá, nueve libros que me tienen mirando el calendario:
9. Red Queen (Red Queen trilogy, #1), Victoria Aveyard.
Fecha de publicación (EEUU): Febrero
No puedo evitar localizar e incluir el inicio de alguna trilogía/saga, porque siempre hay que estar listos para entregarle el corazón y las emociones a otras historias. Esta se ve bastante bien porque la están promocionando y reseñando más o menos así: "It's like an X-Men dystopia stuck in a high fantasy world on crack" (Es como una distopía X-Men en un mundo de alta fantasía drogado). Ya está.

8. An ember in the ashes, Sabaa Tahir.
Fecha de publicación (EEUU): Abril.
Este libro está recibiendo tantas buenas, no, excelentes reseñas en Goodreads que me da miedo. Sé muy poco de qué se trata, pero ya lo tengo agregado a mi lista de "quiero leer ya". ¡Y no es una saga, punto para mí!

7. The sword of summer (Magnus Chase and the gods of Asgard, #1), Rick Riordan.
Fecha de publicación: Octubre.
¡Mi querido Rick! ¡Regresás a partirme el corazón! Otra saga, otros dioses, otros personajes, otras tramas absurdas y poco arriesgadas (asumo). No me importa, este hombre es un chanta y no puedo evitar quererlo.


6. End of days (Penryn and the end of days, #3), Susan Ee.
Fecha de publicación (EEUU): Mayo.
Otra saga extraña (bizarra, me animaría a decir) que también me sorprendió porque me obligó a liquidar los dos primeros libros mientras preparaba un final para la facultad. El tercer libro de la saga promete mucha locura y mucha acción porque se tienen que cerrar y responder muchas incógnitas.

5. Libro/s misterioso/s y sin nombre de Salinger.
Fecha de publicación: ????
Ya hace ¿dos años? que todo es locura y emoción porque se cumplió el plazo que dejó Salinger para que se publicara la montaña de cosas que escribió y nunca dejó que vieran la luz. Técnicamente la publicación de algo de todo esto está permitida a partir de este año así que, WOW, AMAZEMENT, mi corazón salingeriano (?) llora de emoción porque pronto saldrá algo nuevo. (Y si no me creen, lean esto)

4. Claro que no es fácil, Silvia Braun.
Fecha de publicación: Marzo/Abril
La novela ganadora del premio El barco de vapor de SM siempre tiene reservadas sorpresas. Así que la de este año me entusiasma, más ahora que le vengo siguiendo de cerca la pista. Además, me encantaría leer también las otras dos obras que recibieron menciones especiales. Por acá hay una descripción detallada de las novelas.

3. Fairest (Crónicas lunares, #0.1), Marissa Meyer.
Fecha de publicación (EEUU): ¡Enero!
Una buena estrategia de Meyer, que, en medio de la eterna espera por el último libro de esta saga nos regala un adelanto único: la historia de la reina Levana, la mala mala de la saga. Parece, además, que el libro incluye ilustraciones, así que seguro que es carísimo. No es ninguna tonta Meyer.

2. Winter (Crónicas lunares, #4), Marissa Meyer.
Fecha de publicación (EEUU): Noviembre.
¡Se termina! El último libro de la saga sale casi a fin de año y la espera ya hace tiempo que es insoportable. Otra saga que fue una sorpresa muy grata, con interpretaciones redondas y modernas de cuentos de hadas clásicos. Ya quiero conocer a Winter.

1. Untitled (Trono de cristal, #4), Sarah J. Mass
Fecha de publicación (EEUU): Septiembre.
¿Qué está pasando? Esta saga iba a ser una lectura vicio/chiste, ¿por qué el libro cuatro, que todavía no tiene título, es decir, que va a salir Dios sabe cuándo, está en esta lista? Porque, oh libreros, esta saga se dio vuelta por completo y se transformó en un dramón épico-fantástico de los mejores y ahora muero por saber qué pasa con Celaena, Rowan, Manon y todos los personajes que andan dando vueltas por ese mundo a punto de colapsar.


Pero, así y todo, mientras estaba armando está lista me di cuenta que está muy, MUY incompleta. Traté buscando en Google y en páginas de algunas editoriales, pero es muy difícil (o por lo menos, a mí me resultó difícil) encontrar futuras publicaciones de autores argentinos de literatura infantil y juvenil que no estén vinculadas a un premio. Sé que se vienen algunos que quiero leer, pero no puedo ni siquiera nombrarlos. Me gustaría poder armar más expectativas sobre libros que estoy casi segura que van a estar muy buenos de autores locales.

¡Ojalá llegue fin de año y tenga comentarios para hacer de todos estos libros (y los pueda recomendar a todos, porque todos sean geniales) y de muchos libros argentinos!




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